Lanzamiento de: Arquitectura, ciudad y deseo en la FILBO 2026
Arquitectura ciudad y deseo

El pasado 23 de abril se presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO), Arquitectura, ciudad y deseo, último libro del arq. Juan Carlos Pérgolis. El libro es resultado de una coedición entre las Universidades Piloto de Colombia y Católica de Colombia

En el lanzamiento se realizó un conversatorio con el autor y los panelistas Danilo Moreno Hernández, director del instituto de Estudios en Comunicación de la Universidad Nacional de Colombia y César Eligio Triana, director del Centro de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Colombia, la conversación fue moderada por Rafael Rubio, dr. en filosofía de la Universidad Javeriana de Bogotá y editor del libro. …
Dos fragmentos del conversatorio:
CET: César Eligio Triana | DMH: Danilo Moreno Hernández | JCP: Juan Carlos Pérgolis.
CET: El libro es como un viaje, como un Atlas diría Serres y como en todo viaje aparecen compañeros que ayudan a descubrir detalles, rincones, colores del paisaje. Así aparecen Benjamin, Calabrese, Byung, el mismo Serres y muchos más… Pero también hay música—Ana Belén, José Barros, El Joe, Esthercita Forero— y poesía, cine… En un mundo académico obsesionado con la especialización, la rigidez y la estandarización, esto es un acto de rebelión y una mirada que refresca y muestra caminos posibles.
JCP: El mundo que nos rodea, nuestros espacios incluyen todas las manifestaciones de la cultura, no podemos aislar una e ignorar las otras. Por ejemplo: cuando estudiábamos el Art Decó, pensábamos que era un ornamento geométrico sobre la arquitectura, pero luego entendimos que estaba en la arquitectura, en el cine, la moda, el cómic… era el espíritu del tiempo, el “Zeitgeist”… Es más que el contexto, César… es algo inmaterial que está en todas las manifestaciones de una cultura en un momento dado… La arquitectura y la ciudad están allí, cada imagen es una muestra de ese espíritu del tiempo.
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DMH: Juan Carlos, para cerrar: si tuvieras que elegir una sola imagen de este libro — una sola fotografía, una sola ciudad, un solo momento — que resumiera todo lo que has querido decir en estas páginas, ¿cuál sería y por qué?
JCP: En las Ciudades Invisibles de Italo Calvino el Kan le dice a Marco Polo: - Me hablas de todas las ciudades que has visto, pero hay una que no mencionas: Venecia. Polo le responde - Siempre que hablo de una ciudad digo algo de Venecia. Es más: hablando de ella tengo miedo de perderla de a poco. A mí me ocurre lo mismo con mi ciudad de La Plata: cada vez que hablo de alguna ciudad, digo algo de La Plata y al igual que Polo con Venecia tengo miedo de perderla. Siempre partimos de una primera ciudad, la base sobre la que depositamos las otras ciudades.

El libro
Arquitectura, Ciudad y Deseo. La imagen y el momento. Juan Carlos Pérgolis. 2026. Universidad Piloto de Colombia, Universidad Católica de Colombia. Bogotá. 228 págs.
Estas fotos son parte del material que trabajo en mis clases de Historia y Teoría de la Arquitectura y la Ciudad o en conferencias sobre el tema; las tomé con ese objetivo y por eso me interesa señalar el comentario teórico, la respuesta de algún estudiante o alguna referencia al contexto. Pero más allá de cada foto -y eso es lo que quisiera transmitir- hay un momento, una emoción, un recuerdo, una nostalgia y no solamente imágenes de edificios o de ciudades que ya conocemos o que podemos ver en fotos, de mejor calidad, en libros o en la web.
Porque el objetivo de una clase o una charla sobre Teoría e Historia de la Arquitectura y la Ciudad es despertar el cariño por nuestros lugares, por nuestra vida en ellos y sin dudas, también es dejar salir el deseo que encierra cada imagen, como señaló Italo Calvino: detrás de cada imagen se esconde un deseo
Juan Carlos Pérgolis
2026
Fragmentos del prólogo y la presentación
“… Juan Carlos ha construido un territorio intelectual muy particular donde la arquitectura dialoga con la literatura, el espacio urbano se encuentra con la poesía y la teoría con la experiencia. Es difícil clasificar su escritura, sobre todo en estos tiempos de automatización y estandarización. En sus textos hay una capacidad inigualable para integrar la dimensión emocional en el análisis urbano y arquitectónico sin perder el rigor académico…”
…” (El libro) se puede leer de manera geográfica, siguiendo los itinerarios del autor. También se puede leer en forma cronológica, observando la evolución de su mirada en el tiempo; se puede leer temáticamente, siguiendo las huellas de sus obsesiones intelectuales: la plaza, la calle, el movimiento moderno, la arquitectura religiosa, lo neoclásico. O simplemente pasar de una página a otra, divagando y errando, como sucede en la ciudad. Rogelio Salmona afirmaba que que errar es la experiencia de caminar y explorar un espacio permitiendo al individuo crear múltiples relaciones a través del recorrido…”
César Eligio Triana
Universidad Católica de Colombia
“… Muchas de las obras que están referenciadas en su libro, las conocemos, pero al reverlas y repensarlas a través de sus ojos, nos permite entrar en su esencia, con el privilegio de hacerlo de la mano de un amigo. Ese es el nivel de proximidad que nos ofrece Juan Carlos.
He participado, como participará el amigo lector, de sus emociones, la emoción entendida como sentimiento y como deseo…”
“… Juan Carlos Pérgolis nos habla de lugares y de espacios, de alegrías y tristezas.
Nos habla de la ciudad. Cuando la define y reseña su encanto como seres vivos, entendemos aún más el espacio como se transforma en lugar y comprendemos su identidad…”
Arq. Hugo A. Kliczkowski Juritz
Madrid, Buenos Aires
76 La piel de la ciudad. Bogotá, Colombia

Paso la mano sobre la foto de Bogotá, siento la piel de la ciudad bajo mis dedos, busco las texturas y me recreo en ellas. La plaza de toros y las Torres del Parque, un punto singular, atractivo, fundamental para el reconocimiento y el imaginario de la ciudad; más allá puedo sentir la vibración del centro. Al fondo de la imagen mis dedos se pierden en la textura sin fin de los barrios que trepan por los cerros.
Recorrer la piel de la ciudad es como acariciar una piel querida, deseada, con rincones, con la ansiedad de la expectativa y la emoción de la sorpresa. La ciudad es un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes, escribió Lawrence Durrel en Justine.
31 Puerto de La Boca. Buenos Aires, Argentina

Entre fines del siglo XIX y principios del XX, entraron por el puerto de La Boca en Buenos Aires los inmigrantes que construyeron la ciudad moderna. La hicieron como el mundo que conocían, como los puertos y el mar que dejaron atrás: con gente de puerto que mira el mar infinito y gente de mar, que ansía nuevas tierras. Algo así referido a su querida Sicilia, le escuché decir a Giovanna Giordano, la escritora italiana.
Hoy en la ciudad disfrutamos la tierra firme pero las ansias de nuevas tierras nos empujan al mar. Inestable, efímera, transitoria, es la ciudad que hicimos después de mucho deambular.
18 Las murallas de Cartagena

¿Dónde mora la vida? Se pregunta Michel Serres. La respuesta implica la invención del lugar. Algo inherente a los seres vivos en un mundo que sólo conoce la continuidad vacía de los espacios. Pero el espacio se convierte en lugar por los acontecimientos que ocurren en él, le permiten reconocerlo, definir sus límites y sentirlo propio. Residir es estar rodeado por una membrana, concluye Serres. Sin membrana no hay vida, agrega la biología.
Quería hacer énfasis en las diferencias entre espacio y lugar, mostrar cerramientos y murallas para iniciar una clase sobre ciudad colonial. De pronto recuerdo -“Una muralla que vaya desde el monte hasta la playa, desde la playa hasta el monte, allá sobre el horizonte…” Un estudiante dice: - Lo canta Ana Belén. Otro agrega: - Es un poema de Nicolás Guillén. – Lo cantaba Quilapayún… eran los años 70, pienso.
La membrana es un límite, como la muralla de Guillén… cierra un espacio, lo convierte en lugar, crea un aquí cercano y propio y un allá distante y ajeno; protege el lugar y como en el poema –o en la canción- permite escoger quién entra y quién no. Pero la muralla es piel y la piel encierra deseos y sugiere infinitas emociones.
20 Casas de madera, Estambul. Turquía

En el barrio de Kumkapi, entre dos hitos de la arquitectura, la Kuçuk Aya Sofía, la viejísima iglesia de los Santos Sergio y Baco, pionera del espacio centralizado y la mezquita del Sultán Ahmet, fantástica evolución de ese espacio bajo cúpula, aún quedan casas de madera de la época otomana.
Muchas de esas casas se demolieron, otras se restauraron, algunos diríamos que éstas últimas perdieron su encanto, que era dejar ver la amargura por el recuerdo del Imperio, que narra Pamuk: “una manera de ver la vida, una actitud mental (…) es lo que hace a la ciudad ser lo que es”.
16 Karl Marx-Hof. Viena, Austria

Justo frente a la salida del metro me encontré con los arcos de entrada al Karl Marx-Hof, ese conjunto de viviendas obreras de la Viena socialista de los años treinta. Entré emocionado, casi corriendo y en ese momento aparecieron en mi pensamiento las escenas de Portero de noche, la obra maestra de Liliana Cavani, donde muchas escenas se desarrollan en ese conjunto. El juego de deseo y odio de la película teñía todo lo que miraba; detrás de la fachada expresionista, que desde mis años de estudiante ansiaba conocer, estaban las imágenes del filme; en cada persona que cruzaba en los jardines encontraba la expresión ambigua o ansiosa de los protagonistas; mis ojos se movían sobre el frente del edificio con la misma velocidad y el mismo ritmo que lo hacía la cámara de Cavani.
En clase digo –y repito- que el acontecimiento define el lugar; en Karl Marx-Hof pueden ocurrir infinitos acontecimientos detrás de sus incontables ventanas. Para mí siempre será el lugar de las escenas de Portero de noche.
92 y 93 Tumba Brion en el Cementerio de Altivole, Italia

El historiador Erwin Panofsky observó que el arte funerario del antiguo Egipto mira hacia el futuro del muerto en el más allá, a diferencia del arte de los griegos que es representativo de la vida del difunto. Para los egipcios el muerto es un viajero que hay que recibir, para los griegos, es un vivo que hay que despedir. Para los primeros, la vida se prolonga más allá de la muerte; para los segundos, es una ruptura irreversible.
La tumba de la familia Brion, la obra de Carlo Scarpa en el cementerio de Altivole es, tal vez, la más refinada expresión del arte funerario del siglo XX. Construcciones en concreto, jardines y cursos de agua para recibir al viajero que llega o para despedir a quien inicia el viaje.
96 Avenida costanera. Viña del Mar. Chile

Esa tarde en Viña del Mar caminábamos por la costanera, el borde entre el mar desconocido y la ciudad con sus edificios y parques. Por primera vez la orilla que recorríamos no era la del Atlántico sino la del ignoto Pacífico. Sabíamos que más allá no estarían las islas caribeñas ni las costas europeas.
Giacomo Leopardi dijo que el lenguaje es más poético cuanto más vago e impreciso y que las palabras lejano, antiguo y otras análogas son poéticas y agradables porque sugieren ideas vastas e indefinidas. Sin duda, a las palabras de Leopardi agregaría el mar. Porque el misterio es la poética del Pacífico, el desconocimiento de su inmensidad y de las tierras que están más allá. De pronto, se detuvo y dijo – Miremos el mar.
Quizás no nos atraiga tanto la idea de pasar el límite, como la emoción de imaginar lo que está más allá.
Agradecimientos
Quiero agradecer a los amigos, colegas, editores del libro, estudiantes y familiares que me acompañaron en el lanzamiento. No fue una hora fácil: la 1 del mediodía de un día laborable en el que algunos colegas tuvieron que suspender o cambiar el horario de sus clases o dejar sus oficinas y muchos estudiantes tuvieron que “capar” alguna clase. Pero lo que más agradezco -y que de veras me emocionó- fue el cariño y el afecto que sentí en ese momento, que obviamente es recíproco.
Pero hay más: a los pocos días del lanzamiento fue mi 50° aniversario en Colombia (llegué a mis 32 años) Cincuenta años es una vida, una vida que hice acá y que volvería a hacerla del mismo modo. A los que me llenaron el WhatsApp de mensajes por el “cumpleaños en Colombia”: ¡gracias! por haberme recibido y acogido en este país con tanto cariño.



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